1. Introducción
En la educación inicial el juego se ha convertido como una estrategia fundamental
para perfeccionar la motricidad tanto gruesa como fina. Esta herramienta
pedagógica es muy empleada dentro del contexto educativo con la finalidad de
fomentar las relaciones sociales, valores, equilibrios, coordinación y las
capacidades motrices, debido a que el juego es una actividad pura y espontanea.
En educación inicial, los docentes aplican diversos tipos como sensoriales, motrices,
anatómicos, organizados y deportivos (Quispe, 2021).
Nhase y Ifedu (2025) afirman que el juego durante la etapa inicial de la educación
se ha convertido en un componente crucial que favorece el desarrollo cognitivo,
social, emocional y físico. La aplicación de esta estrategia anima a los niños no solo
a explorar su entorno sino también a experimentar y resolver problemas. El
aprendizaje basado en el juego fortalece la creatividad e imaginación de los
estudiantes, debido a que maneja bases sólidas que impulsa la innovación y
adaptabilidad.
Aisha (2024) asevera que la estrategia lúdica el juego es una parte esencial del
aprendizaje y desarrollo de los niños durante la educación inicial, ya que aprenden
mediante el juego y la exploración del mundo. El juego es uno de los pilares
fundamentales para el crecimiento integral, debido a que constituye procesos
complejos que les ayuda a ser más sociables, hacer amigos, convivir con su entorno
desarrollando un pensamiento creativo, habilidades sociales y verbales e
inteligencia.
La educación en Ecuador ha sido un tema de gran transformación, debido a que los
docentes utilizan metodologías rústicas, dejando a un lado la estrategia del juego.
Los docentes enfrentan serios desafíos como es la ausencia de formación en
metodologías lúdicas e incluso sienten presión por cumplir con estándares
académicos rígidos. El juego como estrategia lúdica impulsa el aprendizaje de
manera natural estimulando no solo el desarrollo cognitivo de los estudiantes de
inicial sino también lo emocional, con la finalidad de que logren solucionar
problemas mediante su creatividad e imaginación. El juego tiene bases sólidas en
diferentes teorías del desarrollo infantil como es Piaget, Vygotsky y Montessori lo
que impulsa el aprendizaje activo y significativo (Sánchez et al., 2025).
Bustamante (2022) menciona que el juego estimula la curiosidad impulsando la
construcción de nuevo conocimiento de forma práctica y dinámica. El docente tiene
un rol de mediador, debido a que transforma una actividad natural y espontanea
para el desarrollo lingüístico y cognitivo. El juego es utilizado para alcanzar los
objetivos planteados en el currículo educativo, para lo cual, debe incorporar
docentes calificados que identifiquen las áreas de motricidad fina y gruesa que debe
ser fortalecido durante la educación inicial.
La ausencia de utilizar la estrategia lúdica el juego radica en que el docente no ha
actualizado sus conocimientos para incorporar dentro del proceso de aprendizaje